miércoles, 9 de noviembre de 2011

Seis mitos de los testigos de Jehová (4) Cuarto mito: No existe la Trinidad

Seis mitos de los testigos de Jehová (4)

oct 11, 2011 con Comentarios 1

Cuarto mito: No existe la Trinidad

Origen del mito: Según los testigos de Jehová, el dogma de la Santísima Trinidad es un invento del siglo IV, no presente en la Biblia, puesto que fue introducido por la intervención del emperador Constantino (272-337 d.C.) en la vida de la Iglesia.

Existe un solo Dios

¿Qué dice la Biblia? La Biblia presenta con mucha claridad que existe un solo Dios.

En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra (Gn 1,1).

Yo soy Yavé, y no hay otro igual, fuera de mí no hay ningún otro Dios (Is 45,5).

Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás (Mt 4,10).

Un solo Dios en tres personas distintas

Al mimo tiempo, la Sagrada Escritura nos presenta que en Dios hay tres personas distintas: el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Veamos cómo se presenta que cada una de las tres personas es Dios.

El Padre es Dios

Sobre este punto, no hay ninguna dificultad. Tanto los católicos como los Testigos de Jehová creemos que el Padre celestial es Dios verdadero.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo (Ef 1,3).

Jesús, el Hijo, es Dios.

Por otra parte, hay numerosos textos en la Biblia que muestran la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío! (Jn 20,28).

Ahora nos queda aguardar la feliz esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, que se entregó por nosotros para rescatarnos de todo pecado y purificar a un pueblo que fuese suyo, dedicado a toda obra buena (Tit 2,13-14).

A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén (Rm 9,5).

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios (Jn 1,1).

Jesús no es el arcángel Miguel, como afirman los Testigos de Jehová. En realidad la Sagrada Escritura afirma que él “es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8).

El Espíritu Santo es Dios

También hay pasajes bíblicos que nos muestran la divinidad del Espíritu Santo. Para exponerlos, empecemos por aclarar que el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad no es una fuerza, como afirman los testigos de Jehová.

El Espíritu Santo no es algo; es Alguien.

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho (Jn 14, 26).

Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero es Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (Rm 8,26).

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables (Hch 15,28).

Divinidad del Espíritu Santo.

Ahora presentemos textos que muestran que el Espíritu Santo es Dios

Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué dejaste que Satanás se apoderara de ti hasta el punto de engañar al Espíritu Santo, guardándote una parte del dinero del campo? ¿Acaso no eras dueño de quedarte con él? Y después de venderlo, ¿no podías guardarte el dinero? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? No mentiste a los hombres sino a Dios» (Hch 5,3-4).

Comparemos ahora dos pasajes bíblicos, uno del Nuevo Testamento y otro del Antiguo, lo que nos permitirá asomarnos a la existencia y a la divinidad de la tercera persona de la Santísima Trinidad:

Unos se convencían con sus palabras, pero otros se resistían a creer,y mientras ellos se retiraban sin haberse puesto de acuerdo, Pablo dijo esta sola frase: «Son muy ciertas las palabras que el Espíritu Santo dijo a los padres de ustedes, por medio del profeta Isaías: “Ve a decir a este pueblo: Por más que oigan no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, se taparon los oídos y cerraron los ojos, por temor de que sus ojos vean, que sus oídos oigan, que su corazón comprenda, que se conviertan, y que yo los cure”. Sepan entonces que esa salvación de Dios va a ser anunciada a los paganos. Ellos sí que la escucharán» (Hch 28,24-28).

Y oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» Y respondí: «Aquí me tienes, mándame a mí.» El me dijo: «Ve y dile a este pueblo: Por más que ustedes escuchen, no entenderán; por más que ustedes miren, nunca ven.» ¡Puedes ir! Se pondrá más pesado el corazón de este pueblo, se volverán sordos sus oídos y se les pegarán sus ojos. ¿Acaso se atreverían a ver con sus ojos, y a oír sus oídos, para que comprenda su corazón, y se conviertan y recuperen la salud?» (Is 6,8-10).

Como puede verse, en estos dos textos se identifica al Espíritu Santo con el Señor Dios que se manifestó al profeta Isaías.

Las tres personas divinas en la Sagrada Escritura

Ahora presentaremos los textos bíblicos más relevantes donde se nos presentan conjuntamente a las tres personas divinas.

a) En el bautismo de Jesús

En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Al momento de salir del agua, Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre él como lo hace la paloma, mientras se escuchaban estas palabras del Cielo: «Tú eres mi Hijo, el Amado, mi Elegido.» (Mc 1,9-11).

b) En el envío de los 72 discípulos

En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido (Lc 10,21).

c) En la predicación apostólica

A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen (Hch 2,32-33).

d) En la fórmula bautismal

Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28,19).

e) En las cartas paulinas

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu.Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos (1Cor 12,4-6).

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes (2Cor 13,13).

Pues bien, ¿cuándo surgió el término Trinidad? Lo utilizaron por primera vez Tertuliano (160-220 d.C.) y Teófilo de Antioquía (+180) para expresar esta verdad de fe contenida en la Sagrada Escritura. Como puede verse, en todo esto no tuvo nada que ver Constantino, quien nació hacia el año 272 y murió en el 337 d.C.

La verdad.

Si existe la Trinidad. No es un invento de Constantino. Se trata de una verdad de fe contenida en la Sagrada Escritura.

Fuente: http://www.apostolesdelapalabra.org/seis-mitos-de-los-testigos-de-jehova-4/